Desde mediados de los años 70, se han celebrado diversos congresos y conferencias internacionales sobre educación ambiental, entre ellos:
La dependencia del Hombre primitivo respecto a su entorno generó una relación de respeto hacia el Medio Ambiente y desde sociedades muy antiguas se puede constatar la transmisión de conocimientos relativos a como mantener una relación equilibrada con el entorno ambiental.
Pero desde el inicio de la era cristiana se fue consolidando la idea de "someter a la Naturaleza" más que de "convivir con ella". Las diferentes ideologías y modos de producción modernos han tenido en común la soberbia del Hombre respecto al Medio Ambiente (la preocupación por resolver la explotación del Hombre y no de la Naturaleza, la idea de que la tecnología es una fuente ilimitada de progreso, sin comprender el carácter limitado de los recursos sobre los que actúa esa tecnología, etc.).
Es recién a fines de los años 60 del siglo pasado que se comienza a hablar de Educación Ambiental formal, y esto es consecuencia de la profunda crisis ambiental que provocaron estos modos de producción y los hábitos de consumo de la sociedad moderna.
En definitiva no debemos buscar los orígenes y el gran desarrollo actual de la Educación Ambiental en una interpretación romántica de la relación del Hombre y el Medio Ambiente, sino en las potencialidades destructivas de la física nuclear, en el uso irresponsable de pesticidas y fertilizantes, en hábitos irracionales de consumo, como parte de una larga lista de causas que justifican la necesidad de proteger nuestro Medio Ambiente. En definitiva, desde un punto de vista antropocéntrico, utilitario y racional, es conveniente y necesario entablar cambios en el modo de relacionamiento con el entorno, más que seguir con el modelo actual.
El reto de la educación ambiental es, por tanto, promover una nueva relación de la sociedad humana con su entorno, a fin de procurar a las generaciones actuales y futuras un desarrollo personal y colectivo más justo, equitativo y sostenible, que pueda garantizar la conservación del soporte físico y biológico sobre el que se sustenta.
La educación no puede ser desligada del ambiente en que se produce. El aprendizaje es un proceso de construcción del conocimiento que tiene lugar en relación con el medio social y natural. Además, se desarrolla en doble sentido, es decir, cada persona aprende y enseña a la vez; dura toda la vida; y tiene lugar en diferentes contextos: hogar, escuela, ocio, trabajo y comunidad.
La educación ambiental es, ante todo, educación para la acción. Actúa ampliando nuestros conocimientos y conciencia acerca de los impactos de la actividad humana sobre el medio, pero con el objetivo último de mejorar nuestras capacidades para contribuir a la solución de los problemas.
Con la educación ambiental se trata de facilitar, desde una aproximación global e interdisciplinar, la comprensión de las complejas interacciones entre las sociedades y el ambiente, a través de un mejor conocimiento de los procesos ecológicos, económicos, sociales y culturales.
Con la educación ambiental se pretende fomentar el compromiso para contribuir al cambio social, cultural y económico, a partir del desarrollo de un amplio abanico de valores, actitudes y habilidades que permita a cada persona formarse criterios propios, asumir su responsabilidad y desempeñar un papel constructivo.
La educación ambiental trata, finalmente, de desarrollar competencias para la acción, capacitando no sólo para la acción individual sino también para la colectiva, especialmente en los procesos de planificación y de toma de decisiones, de búsqueda de alternativas y de mejora del entorno.
Existe consenso respecto a que debe ser una educación PARA el Ambiente, es decir que esté dirigida especialmente a la conservación del Medio Ambiente. Para lo cual debe generar cambios de comportamiento y actitud que se logran mediante la educación EN y SOBRE el ambiente.
En la Educación SOBRE el ambiente, el Medio Ambiente es el contenido curricular. Apunta a la comprensión cognitiva acerca del entorno y las relaciones que en él se dan (Biodiversidad, Suelo, Atmósfera, Agua, etc.).
En la Educación EN el ambiente, se toma al Medio Ambiente como recurso didáctico. Se desarrolla fuera del aula y se sustenta en salidas de campo (avistamientos, visitas geológicas, relevamientos, etc.).
Por lo tanto podemos decir que la Educación Ambiental es una educación PARA el Medio Ambiente, que se sustenta en la educación EN y SOBRE el Medio Ambiente.
Quizá la definición más integradora en la actualidad provenga de la declaración de principios del Global Forum realizado durante la cumbre de Río, 1992:
"...es un proceso de aprendizaje permanente, basado en el respeto a todas las formas de vida... tal educación afirma valores y acciones que contribuyen a la transformación humana y social y a la preservación ecológica. Ella estimula la formación de sociedades justas y ecológicamente equilibradas, que conserven entre sí una relación de interdependencia y diversidad."
Los objetivos que se formulen para la Educación Ambiental en distintos contextos responden esencialmente a las tres dimensiones que ésta pretende abarcar:
Los objetivos que han sido asignados históricamente a la educación ambiental, se pueden resumir en:
"Formar una población mundial consciente y preocupada por el ambiente y sus problemas, una población que posea los conocimientos, competencias y motivaciones que le permitan trabajar individual y colectivamente en resolver los problemas actuales y evitar que se planteen otros nuevos."
Por último es importante marcar el carácter permanente que debe tener la educación ambiental, establecido con claridad en el Congreso de Moscú de 1987:
"La Educación Ambiental se concibe como un proceso permanente en el que los individuos y la colectividad cobran conciencia de su medio y adquieren los conocimientos, los valores, las competencias, la experiencia y la voluntad capaces de hacerlos actuar individual y colectivamente para resolver los problemas actuales y futuros del Medio Ambiente ".
Durante las últimas dos décadas las manifestaciones de la crisis ambiental global (adelgazamiento de la cubierta de ozono, calentamiento global, etc.) y de sus componentes locales (smog fotoquímico, polución de ríos, etc.) se han incrementado de forma alarmante y paralelamente se consolida la idea de que no radica en la ciencia o la tecnología la respuesta a esta crisis, sino en los hábitos y en los valores, aunque se reconoce que desde el punto de vista ambiental, existen tecnologías llamadas "destructivas" o "constructivas".
Esta problemática ambiental ha borrado las fronteras espaciales y temporales, pero aún se mantiene la inequidad social en la distribución de los impactos ambientales: los pobres siguen llevando la peor parte en el reparto.
En este contexto, el concepto de Desarrollo Sustentable "aquel desarrollo que satisface las necesidades de la presente generación sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades" encierra profundas consideraciones éticas relativas a la prevención del deterioro ambiental y a nuestros hábitos de consumo, pero sobre todo contribuye a transmitir la idea de que "la Naturaleza no nos pertenece, nosotros pertenecemos a ella".
En este contexto la sustentabilidad debe tener al menos tres componentes principales:
Así surge la Educación para el Desarrollo Sustentable EDS que apunta a desarrollar valores de solidaridad transgeneracional.
Podríamos decir que la EDS pone el énfasis en el ser humano como parte de la realidad. Con un enfoque ecosistémico, donde lo que importa son los contextos y los impactos que la realidad tiene en los seres humanos y los demás seres vivos y viceversa. Lejos de ser una visión antropocéntrica, se trata de un enfoque en el cual el ser humano es parte del todo.
Los principios de la EDS se pueden resumir como: