La Convención de Basilea entró en vigor el 5 de mayo de 1992. Fue creada para abordar preocupaciones sobre el manejo, disposición final y movimiento transfronterizo de las 400 millones de toneladas estimadas de residuos peligrosos para las personas o el medio ambiente que son producidos mundialmente cada año.
Los principales principios de la Convención son que: los movimientos transfronterizos de residuos peligrosos deberían ser reducidos a un mínimo consistente con su manejo ambientalmente correcto; los residuos peligrosos deberían ser tratados y dispuestos tan cerca como sea posible a su fuente de generación; y la generación de residuos peligrosos debería ser reducida y minimizada en el origen.
La última (sexta) reunión de la Conferencia de las Partes (COP-6) a la Convención de Basilea sobre el Control de Movimientos Transfronterizos de Residuos Peligrosos y su Disposición Final se realizó en diciembre de 2002, en Ginebra, Suiza. Consideró y adoptó decisiones sobre una variedad de temas relacionados con la implementación de la Convención, enmienda de la Convención y sus anexos, y arreglos institucionales, financieros y de procedimiento. Muchas de estas decisiones, incluyendo directrices técnicas sobre gestión ambientalmente adecuada de residuos hospitalarios y biomédicos, residuos plásticos, baterías plomo-ácido residuales, y el desmantelamiento de buques, han sido examinadas y aprobadas por los órganos auxiliares durante el período entre sesiones.
Lista codificada de residuos peligrosos: